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sábado, 2 de noviembre de 2013

Santiago de Compostela, La Inquisición y el Sambenito

   El Santo Oficio o Tribunal de la Santa Inquisición no fue nunca bien recibido por parte de las instituciones gallegas, por lo tanto, no le fue fácil instalarse en Santiago de Compostela

Desde mediados del Siglo XVI lo intentaron constantemente,  con primeros tentativas entre los años 1562  - 1566, hasta que finalmente consiguieron establecerse en Santiago de Compostela en el año 1574.

   Entre los primeros problemas con los que se encontraron los Inquisidores, estaba la dificultad para encontrar un inmueble adecuado para su sede y actividades, y poder comprarlo o directamente ocuparlo , ya que no había realmente buena disposición por parte de los propietarios a llegar a acuerdos con la Institución.

   Pero como poderoso caballero es don dinero, y tal y como ocurrió en otras muchas ciudades españolas, siempre aparece alguien dispuesto a negociar.

Así , encontraron acomodo en el Palacio de Monterrey, propiedad del Conde del mismo nombre que si bien  hizo ostentación pública de su gran disgusto  al conocer el destino de su propiedad….imaginamos que tampoco disimuló su agrado al recibir los reales correspondientes a su venta.

Estas dependencias se encontraban en la Plazuela de San Miguel, en linde con el Monasterio Benedictino de San Martín Pinario.


La costumbre del Santo Oficio a instalarse rápidamente en una localidad , motiva que tengan que adaptar al tipo de edificio en el que se van a alojar sea cual sea su estructura , por lo que no hay una tipología o similitud arquitectónica en sus sedes …, aunque luego, las funciones que desarrollaron en el interior…………les llevaron a necesitar  unas estancias muy concretas.. que fueron paulatinamente modernizando hasta crear una especie de patrón en todas sus sedes , con dependencias comunes en su interior aunque la estructura general del edificio no tenga que ver en unas ciudades con respecto a otras en las que se fueron asentando.


Las dependencias habituales en las estancias de la Santa Inquisición serían fundamentalmente estas::

1: Dependencias judiciales y para el Tribunal.

2: Dependencias penitenciarias y habitacionales,  (aquí se incluye la cárcel y salas de tormento).

3: Oficinas y aulas.

4: Sala Audiencias ( en la que se interrogaba y juzgaba a los reos ).

5: Sala del secreto (dedicadas a los despachos de los inquisidores, antesalas a la audiencia y lugares para  mantener en espera a presos y testigos, en secreto si fuera necesario…

6: Archivo

7: Oratorio.

   Los inquisidores arrancaban confesiones por el método de la tortura para lo que en ocasiones el tormento también contaba con su antesala, donde se obligaba a los pobres reos a esperar el momento de su suplicio escuchando los lamentos de aquellos que corrían con la peor de las suertes.
   Evidentemente y sin ninguna duda era un método de coacción psicológica, pues muchos de ellos se decidían lógicamente a “confesar” cualquier cosa antes de sufrir las horribles torturas y castigos físicos.
   En algunas casas las cárceles contaban con un lugar para aseo o depósito de las inmundicias. (pero no en todas)

   Un elemento muy frecuente en estos inmuebles era una escalera modesta que comunicaba la prisión con las dependencias del tribunal, con la única función de que los reos no pasaran por las zonas nobles de la casa.

En ocasiones los inquisidores hacían una primera reforma en el momento previo a su instalación y ya especialmente pensando en  acondicionar las dependencias penitenciarias , pues en estos espacio era donde se guardaba instrumental  como el potro de tortura, poleas, ataúdes, látigos, etc….





En la Plaza de Cervantes , muy próxima a la Plazuela de san Miguel llegaron a realizarse autos de fe de la Santa Inquisición, manteniéndose hasta finales del Siglo XVI la columna en torno a la que se impartían los ajusticiamientos y a cuyo pie se ubicaba el patíbulo.



DEL PALACIO DE MONTERREY A LA SEDE DE PORTA DA MÁMOA….

O de cómo los problemas inmobiliarios….especulativos….no son ni mucho menos de nuestros días….

Como mencionamos al principio de este post, cuando en el año de  1574 la Inquisición se instaló en Santiago de Compostela,  lo hizo en  el antiguo Palacio de los Condes de Monterrey, situado en la  Plazuela de San Miguel, y lindando con el cierre oriental de la huerta del Monasterio benedictino de San Martín Pinario.

Como no podía ser de otra manera, ya desde un primer momento, la convivencia entre ambas instituciones fue muy complicada,  y los problemas no finalizaron hasta que  los benedictinos  se decidieron a buscar una nueva ubicación para el Tribunal… que como veremos.. consiguieron finalmente… aunque no sin problemas.

   En el año de 1726 el Tribunal de la Inquisición se propuso remodelar sus instalaciones en el Palacio de Monterrey.

   Por tanto, los ministros del Santo Oficio, siguiendo para ello un proyecto encargado al Maestro  Fernando de Casas y Novoa ( responsable entre otras cosas del aspecto que hoy nos muestra la Fachada del Obradoiro de la Catedral ), se dispusieron muy ufanos a realizar  dicha obra de reforma.




   Así pues , y conociendo la voluntad de los inquisidores, el 17 de abril de ese mismo año de 1726  los benedictinos decidieron  llamar al maestro de obras de Samos, Fray Juan Vázquez, para que realizara un estudio completo sobre el posible efecto de la obra sobre las propiedades del monacato.. pues se temían lo que les podía venir encima.

   Literalmente era así , ya que el peritaje realizado por el Maestro Fray Juan Vázquez descubrió que la reforma pretendida por la Santa Inquisición usurpaba parte de sus propiedades.

   El  edificio proyectado para  las nuevas cárceles inquisidoras, estaría  localizado sobre la muralla de la huerta de San Martín, con un corredor descubierto y ventanas hacia las dependencias privadas de los monjes, y  dentro de sus límites.

   Aún así, las obras comenzaron sin conocimiento ni por supuesto autorización de los monjes, quienes al ver que comenzaba a asomar la edificación sobre su muralla,  inmediatamente la denunciaron ante el Consejo de la Suprema, árbitro habitual en los también habituales enfrentamientos entre ambas instituciones…

"En el acta de Consejo se informa acerca de la solicitud del Consejo de la Suprema “de un pedazo de nuestra huerta, que necesitaba para la fábrica que intentaba hacer el Santo Tribunal de esta ciudad, y que se llamase para el reconocimiento de sitio que se pedía al maestro de obras de Samos... para que con asistencia de los Padres maestros... reconociese lo que se pedía... y informase al P.Abad para que pudiese responder a los Señores de la Suprema”.

( Texto extraido de documentación en : Archivo de la Catedral de Santiago )

Los monjes de San Benito, por tanto , tras presentar el pleito , consiguieron paralizar momentáneamente la obra.

   Curiosamente , y según se desprende de la propia documentación existente en los archivos de la Catedral de Santiago así como en la Universidad Compostelana , fue el  propio Fernando de Casas y Novoa ¡!!!!  , 
( recordemos que era el  contratado por la Inquisición para dicha remodelación ),  quien facilitó a los monjes la copias de los planos  para que lo presentasen como prueba…

   La resolución del pleito fue rápida y en mayo de 1727 ambas partes se encontraban próximas a una acuerdo amistoso.

   El pleito derivó en  la oportunidad definitiva para los monjes  de deshacerse de sus incómodos vecinos inquisidores, con la condición de encontrarles otra propiedad para su nueva sede

El lugar encontrado y ofrecido por los monjes  fue la Casa Grande del Hórreo:

1: Ubicada en extramuros, ( no nos olvidemos que Santiago de Compostela era ciudad amurallada)… con lo cual colocaban a la Inquisicion fuera de las murallas

2: Un solar con huerta frente a la Porta da Mámoa.

3: Los inquisidores comprarían  la casa a D. Ignacio de la Vega y Calo (propietario de tan preciada propiedad ) , por cien mil reales, y  le darían a los monjes otros ciento cuarenta mil para llevar a cabo las reformas pertinentes.

4:La familia de la Vega pasaba a ser aforada, y se le facilita otra vivienda a costes pagados… 

   Por tanto , y en resumen:

Pelotazo para los monjes, que  reciben 140.000 alegría para los Inquisidores,que dejan en manos de otros la obra y reforma,  y felicidad para D. Ignacio de La vega que además de llevarse unos buenos dineros… alcanza el estatus de aforado….

   El  Abad de San Martín Pinario sólo necesitaba por todos los medios para cerrar definitivamente el acuerdo, encontrar vivienda adecuada a Ignacio de la Vega y Calo , ( cuyo alquiler tendría que pagar su comunidad , empresa que le llevó más de un año!!! , ya que no era fácil de satisfacer )…….

   Aún así y cerrado el acuerdo, la nueva propiedad de la Inquisición dio problemas a los monjes, ya que  en 1764 los descontentos herederos de la familia de la Vega interpusieron un pleito a los monjes benedictinos al considerar que habían salido perjudicados con el arreglo alcanzado décadas antes…


   Los herederos de Ignacio de la Vega y Calo denunciaron al monasterio de San Martín Pinario por considerar que había habido “ynormísima lesión y engaño” en la compra de la casa, ya que  argumentaban que si por la venta de la vivienda  habían recibido cien mil reales, y los monjes  habían obtenido del Santo Oficio ciento cuarenta mil reales más, para la compra y obras de acondicionamiento…pues como 2+2 son 4, demandaron a los Monjes  estimando  que el valor del inmueble ascendía a la suma de ambas cantidades o sea 100.000 + 140.0000…………


EL SAMBENITO:
¿¿¿ Quién no ha oído alguna vez esta expresión de llevar el "sambenito" ???
Pues el  sambenito es simplemente una prenda  de ropa que la Inquisición obligaba a llevar a los condenados por supuestos delitos contra la religión católica
Originalmente , se supone que era una especie de saco de lana bendecido por el párroco, de ahí la denominación de "Saco - bendito", que por asimilación con su sentido de penitencia, terminó por asociarse a San Benito 
la inquisición desarrolló diversos modelos en función de los delitos de los acusados, siendo normalmente de forma rectangular, cortos ( justo hasta debajo de la cintura ), y con los hombros al aire.

Dependiendo del delito , así era el diseño del Sambenito, pues en el caso de delitos graves llevaba imágenes de llamas, hogueras o demonios, o la cruz de San Andrés ante delitos de menor importancia.


Llevar el Sambenito conllevaba también portar un cirio, ser paseados por las plazas públicas descalzos, e incluso portar esta prenda después de ser ajusticiado en la hoguera o patíbulo ante el pueblo como escarnio público y ejemplo.



Acceso directo a planos y documentación referentes a la Inquisición en Santiago de Compostela: