miércoles, 8 de enero de 2014

Iglesia de San Francisco y Museo de Tierra Santa


Durante gran parte del año 2018 y posiblemente también de algunos meses del año 2019, la tradicional misa del peregrino de la Catedral de Santiago se traslada a San Francisco por causa de las obras de restauración del interior de la Catedral



HISTORIA DE LA IGLESIA DE SAN FRANCISCO DE SANTIAGO DE COMPOSTELA
Según cuenta la tradición, el propio San Francisco de Asís fue el fundador de este convento en Santiago de Compostela a raíz de su peregrinación a estas nuestras tierras allá por el año 1214.

Independientemente de la diversidad de leyendas y tradiciones existentes en torno a la fundación del convento franciscano en Compostela, hay hechos históricos que permiten afirmar que Francisco de Asís estuvo realmente en Santiago y en concreto en ese lugar denominado "Val de Deus", muy próximo a la 

Cuenta por tanto la tradición que San Francisco de Asís, en peregrinación a Santiago de Compostela en el año de 1214, fue acogido por una familia humilde en su casa del Monte Pedroso en los alrededores de la ciudad. 


El cabeza de familia era un carbonero de nombre Cotolai , ( o Cotolay ).
San Francisco le encomendaría la construcción de un monasterio , pero cuando este humilde carbonero le contestó que no disponía de recursos económicos para tal empresa, le mostró el lugar en el que se encontraba oculto un tesoro, concretamente al lado de la pequeña Ermita de San Paio do Monte, tesoro que le permitiría llevar a cabo la obra sin problema de ningún tipo.

Los terrenos de Val de Deus eran propiedad de los monjes benedictinos de San Martiño Pinario , que lo cedieron a cambio de una cesta anual de pescado.


(Esta curiosa tradición se mantuvo hasta finales del S. XVIII).

El convento primitivo se vino abajo a comienzos del siglo XVIII y no quedan de él más que cinco arcos apuntados que se conservan en el claustro principal y el sepulcro de Cotolai. Estos arcos estaban en la Sala Capitular, en la que Carlos V celebró cortes en 1520. La reconstrucción, que conllevaba cambiar la orientación de su iglesia, se inició en el año de 1742, y fue bastante problemática, ya que los vecinos (encabezados por los propios monjes de San Francisco) se quejaban de la magnitud de la obra, que les quitaba luz y ventilación y que, además, ocuparía tierras pertenecientes a los de San Martín.

Finalmente el problema fue solucionado rebajando altura de la nueva iglesia.

En la propia puerta del Convento hay una lápida en la que textualmente se puede leer lo siguiente:

“Viniendo nuestro padre San Francisco a visitar al Apóstol Santiago, hospedole un pobre carbonero llamado Cotolay, cuya casa estaba junto a la Ermita de San Paio en la falda del monte Pedroso.

De allí salía el Santo al monte a pasar las noches en oración.

Allí le reveló Dios que era de su voluntad la edificación de un convento en el sitio donde está, llamado Val de Dios y Val del Infierno, y sabiendo el Santo era del monasterio de San Martín, pidióselo al padre Abad por amor de Dios y ofreció ser su forero y pagar en cada año un cestito de peces. Aceptó el padre abad y de ello se hizo foro firmando el Santo, del cual dan fe los ancianos de San Martín han visto y leído. Habido el sitio dijo el Santo a Cotolay: “Dios quiere que me edifiques un convento de mi orden”. Respondió Cotolay que cómo podía un pobre carbonero – “Vete a aquella fuente”- dijo el Santo- que allí te dará Dios con qué -. Obedeció Cotolay y halló un gran tesoro con el que edificó este monasterio. Bendijo Dios a la casa de Cotolay; casó notablemente. Fue regidor de esta ciudad y edificó los muros de ella que ahora van junto a San Francisco y antes iban por la Azabachería. Su mujer está enterrada en la Quintana y Cotolay, fundador de esta casa, en este lucilo que para sí escogió. Falleció santamente el año del Señor de 1238”.

De ello dan fe el sarcófago y la inscripción alusiva:



En el lugar en el que en la actualidad se encuentra el monumento a San Francisco, (un enorme cruceiro construido por el escultor Francisco Asorey, nativo de la villa de Cambados), se pueden ver los restos del campanario original de la Iglesia, que se mantuvo hasta finales del Siglo XVIII, pues a mediados de este mismo Siglo, comenzó a construirse la Iglesia actual de estilo Barroco.

En el claustro de principios del S. XVII y atribuido al maestro Ginés Martínez se ubica actualmente el Museo de Terra Santa.


MUSEO TIERRA SANTA

El museo de Tierra Santa es único en el mundo ya que expone más de 700 piezas que abarcan desde la época del Paleolítico hasta nuestros días.

Todas las piezas proceden de Jerusalén y su aérea de influencia.
La exposición del museo se divide en varios apartados separados por su antiguadad o época.
El museo expone principalmente obras de las tres religiones monoteístas que conviven en Tierra Santa: cristiana, musulmana y judía.



Cuenta también con una exposición pedagógica sobre la Sábana Santa de Turín y el Monetarium, con monedas desde la época helenísitca.
Todo tipo de obras de orfebrería, adornos de tipo étnico, tallas, recreaciones / maquetas de templos y edificios históricos, y hasta objetos bélicos o una réplica de la Etrella de Belén conforman la colección que el museo ofrece al visitante
El corazón del museo es una impresionante maqueta de la Basílica del Santo Sepulcro realizada por fray Bartolomé de las Heras entre los años 1945 y 1950.
Realizada en madera de ciprés de Getsemaní, muestra todos los detalles del interior de la basílica.
La vinculación de la Orden Franciscana por la custodia del Santo Sepulcro y la presencia de numerosos frailes gallegos en los santos lugares, han permitido que el convento de San Francisco de Santiago disponga de una de las mejores colecciones a nivel mundial. Este convento fue desde 1.862 colegio de misioneros para Tierra Santa. 



Precios y horarios:

Martes a domingo de 10:30 a 13:30 hs. y de 16:00 a 19:00 hs.
Entrada 3,00 €   Menores de 14 años gratis.
En los meses de invierno, grupos de 10 a 15 personas: 20,00 €
Grupos de 16 a 25 personas: 25:00 €
En los meses de verano, grupos de 20 a 25 personas: 40,00 €
La visita guiada es gratuita concertando cita previa. ç
Reservas grupos: 981-581600

La Torre de la iglesia.
Las obras del nuevo templo siguieron las indicaciones del maestro Simón Rodríguez, aunque la lentitud la construcción hizo que fuera necesaria la participación de otros muchos maestros, lo que trajo como consecuencia, diversos cambios sustanciales.
Planta
La planta de la iglesia es de forma rectangular, y en la que se inscribe una cruz latina.
Fachada:
Fue ejecutada por Fray Manuel Caeiro, y debido al largo período de tiempo que llevó su construcción se mezclan los estilos, siendo la parte inferior barroca y la superior neoclásica.
En la calle central destacan cuatro columnas dóricas entre las que se encuentra una imagen de San Francisco realizada por José Antonio Mauro Ferreiro Suárez.
El atrio:
El atrio está curiosamente situado varios metros por debajo del nivel de la calle en uno de sus extremos y frente a él se eleva un monumento a San Francisco realizado por Francisco Asorey en 1926.